Reportajes
LOS CASTIGOS | LOS CASTIGOS |
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La educación y formación que se imparte a un niño o niña es de suma importancia; sin embargo, cuando el estudiante no obedece o no hace lo que se espera de él como estudiar, ser amigable, cortés u ordenado, lo primero que se viene a la mente de los padres es cómo formarlo, corregirlo o castigarlo. Ante tal situación, los padres recurren a los castigos físicos o psicológicos, ya que aparentemente mejoran temporalmente su comportamiento, pero los no se percatan de su influencia negativa en la autoestima y en su estado emocional posterior que se desencadena en los hijos. La niñez, para su buen desarrollo, necesita caricias desde el primer momento. Se han hecho estudios de niños atendidos perfectamente en sus necesidades vitales, en centros especializados, pero faltos de cariño y que muestran anormalidades características Por otro lado, es un error caer en los excesos, los hijos no se pueden tener mimados y consentidos, ni tampoco castigarlos sin razón. El castigo es inevitable ya que es imposible que no cometan algún error. Ahora bien, para que el castigo sea educativo y eficaz es importante que sea: • Oportuno, escogiendo el momento más propicio para imponerlo, pasada la ira en unos y otros. • Justo, sin exceder los límites de lo razonable. • Prudente, sin dejarse llevar por la ira. • Cariñoso en la forma, para que el niño o la niña entienda que es por su bien. Los castigos físicos tienen sus dificultades, ya que engendran terquedad o rencor. Por ejemplo, las consecuencias para los niños nerviosos, puede aumentar su nerviosidad: en las niñas el castigo corporal debilita el sentimiento de su intocabilidad física. El castigo sirve, además de reparar la pulpa, para que el niño reconozca la falta y lo justo del castigo. A demás tiene mucho más valor cuando se acepta voluntariamente, o se lo impone él mismo. Poco se logra con herir y humillar, hay que alentar, despertar el sentimiento de la propia estima, por eso es importante dejar a los hijos un espacio de autonomía, ya que el niño necesita autoafirmarse. Si el niño o niña logra imponer su voluntad una vez, no lo olvidará y siempre intentará conseguirlo de nuevo. Por eso él debe entender que hay ocasiones en las que son inútiles los llantos y los gritos. Por eso es importante que los padres cumplan la recompensa o el castigo al que se hayan comprometido, ya que son desalentadores para los niños y fatales en la educación, los padres que mandan, amenazan y prometen muchas cosas, pero después nada de eso llega a la realidad, sin razón alguna. Hay que tener cuidado de que el castigo no corresponda al mal humor por parte de los padres, sino a la gravedad de la situación y a la responsabilidad de los hijos. Para esto es indispensable escucharlos, creando un clima de libertad y confianza que permita expresarse adecuadamente. El proceso educativo debe ser a la vez correctivo y formativo, se debe propiciar el diálogo, la retroalimentación permanente no sólo de los errores, sino en el constante refuerzo y motivación de los grupos cotidianos del niño, pero sobretodo motivándolo. PILAR MARTÍNEZ Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla Cite este artículo en su sitio | Visto: 285
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